Una primera definición para el Riesgo de Liquidez corta sería
la incapacidad para una organización de disponer de los fondos necesarios
para hacer frente a sus obligaciones tanto en el corto plazo como en el
mediano/largo plazo. Esta definición tiene la ventaja de reflejar fácilmente la
idea de que se trate de una incapacidad en un momento dado, lo que no
quiere decir que esa empresa sea insolvente, es decir que tenga un capital
insuficiente para hacer frente a sus compromisos. Lo que sucede es que la
empresa en un momento dado “está ilíquida” o corre el riesgo de estarlo, aunque
sea rentable, y tenga relativamente pocas deudas. Por ello se oye muchas veces
decir: “es un problema de liquidez temporal, la empresa está sólida”. El
problema es que si esto dura demasiado, igual una empresa puede quebrar,
entonces la diferencia con la insolvencia es poco obvia.
Muchas veces, a esta
definición se le añade la idea de costo adicional y de pérdidas. No
necesariamente la empresa se encontrará en situación de no disponer de los
fondos necesarios, pero los tendrá por ejemplo pagando tasas de interés mucho
más elevadas, o teniendo que vender activos a precios inferiores a su costo, es
decir que tendrá sobrecostos o pérdidas por ello. Tenemos entonces que el
riesgo de liquidez, no necesariamente significa quedarse sin fondos, sino
perder dinero para evitar encontrarse en esa situación.
A partir de estas
definiciones, se podría decir que el riesgo de liquidez puede presentarse
de dos maneras:
. por el lado de
los activos: al no disponer de activos suficientemente líquidos, es decir que
puedan realizarse o cederse fácilmente a un precio normal en caso de necesidad;
ello no incluye a los activos de largo plazo esenciales para la organización,
que por definición no deberían cederse, salvo situaciones extremas por el lado de
los pasivos: al tener vencimientos de deudas y otros compromisos que son
excesivamente de corto plazo; y/o no disponer de suficientes fuentes de
financiamiento estable o tener dificultades de acceso al financiamiento; esto
pone a una organización constantemente bajo presión de encontrar fondos para
funcionar en el día a día y hacer frente a sus obligaciones.
No es difícil de
entender que en realidad, rara vez uno de estos dos tipos de riesgo de liquidez
se presenta sólo. En realidad es necesario analizarlos en conjunto. Por
ello se suele usar la expresión de “riesgo estructural de balance”, que incluye
tanto el activo como el pasivo, y del cual el riesgo de liquidez es un
componente esencial.
Finalmente, en el
marco del riesgo de liquidez se suele también distinguir, aunque en realidad no
estén completamente separados, entre:
- El riesgo de tesorería, más ligado al corto plazo, que se analiza primero observando a detalle el flujo de caja actual y previsional, antes de operaciones de financiación, para tener una visión fina de los excedentes y brechas.
- El riesgo de financiamiento, y de refinanciación; que es el de no poder renovar/reemplazar financiamientos existentes y el de no poder encontrar nuevos financiamientos en caso de necesidad La llamada “pérdida de acceso a las fuentes de financiamiento”. Hay autores que tratan de éste último cómo de un riesgo específico y separado, sobre todo al analizar la estructura de pasivos de mediano y largo plazo.
También algunos
consideran al exceso de liquidez como un factor de riesgo de liquidez, por
el mayor riesgo de mal uso de estos recursos, o por la facilidad con la que
puede irse, que puede llevar a que estos fondos no estén disponibles
cuando más se los necesite. Podría considerarse como una alerta de un
riesgo de liquidez mucho mayor en un futuro cercano.

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